Tarifa septiembre 2014

Hacía 5 años que no íbamos a Tarifa. En este caso tuvimos la suerte de poder disfrutar una semanita y una vez más no defrauda. En solo tres días ya tuvimos condiciones muy variadas. El primero levante moderado para 5.5. El segundo levante fuerte para 4.7 y en mi caso 96 litros, actualmente mi combinación favorita, con la comodidad de manejar un material pequeño y ligero tanto dentro del agua como fuera de ella. El tercer día poniente moderado reforzado por el efecto térmico para vela grande. Como en otras ocasiones salí navegando del club mistral junto al hotel Hurricane y en varios bordos de ceñida conseguí llegar a la duna de punta paloma donde el poniente se refuerza y está la mayor concentración windsurfera en estos días.

Durante los bordos de ceñida me acompañan algunos peces voladores, que ya había visto alguna vez en la zona, pero que en este caso alguno me sigue durante unos 50 metros planeando a ras de agua e incluso en alguna ocasión salen cinco o seis a la vez. Momentáneamente producen sobresalto cuando salen del agua, pero son animales inofensivos que nos recuerdan que hay vida por debajo.
El resto de días fueron muy similares y el poniente se mantuvo para alegría de los kitesurfers. Este viento en verano suele ser flojo por la mañana y aumenta su intensidad a medio día por el efecto térmico. Es de los vientos más constantes que conozco y suele estar reforzado en la zona de punta paloma junto a la duna, de hecho los días más flojos solo se puede hacer windsurf allí con velas de unos 7 metros más o menos. Además este viento suele durar bastante hasta el anochecer por lo que permite unas cuantas horas de disfrute. Los kitesurfers con condiciones de poniente flojo juegan con ventaja. A diferencia del windsurf que usar una vela de 12 metros obliga a tener un tablón especifico, una botavara enorme y un mástil, además de la propia vela, en el kite una simple mochila con una cometa de 12 metros les permite usar la misma tabla y misma barra que usan con la cometa de 8 metros o menos y aprovechar muchas más horas que los windsurferos que tenemos como vela grande 7 metros. El material de formula windsurfing con velas de 11 o 12 metros permite disfrutar de esos días, pero es muy voluminoso y no me imagino lo que sufrirá la espalda al tirar de driza con una vela de ese tamaño a pesar de que hay inventos para facilitarlo.

Por ese motivo imágenes como esta se repiten todos los días de poniente en verano:

Pero por desgracia no es fácil encontrar un viento tan constante y tan duradero como el poniente tarifeño, y los vientos racheados tanto en Madrid como el lebeche en Denia hacen que a pesar de que el kite ha superado al windsurf de lejos en número de practicantes todavía el wind tiene muuucho recorrido. El kite tiene ventajas indudables como la facilidad de su aprendizaje y lo pequeño de su material. Pero sus limitaciones con vientos racheados, la casi obligatoria necesidad de ayuda para levantar y aterrizar la cometa, el problema de llevar una tabla sin volumen que se hunde en cuanto baja su velocidad, su relativo riesgo comparado con el wind y porque no decirlo la pereza de empezar de cero en un deporte cuando disfrutas plenamente con otro tan parecido.

Por ese motivo no negaré que si viviera en otro sitio o viajara más a Tarifa, probablemente ya habría retomado el interés por el kite.
De momento seguiremos dándole a la vela mientras se pueda: