Ya soy triatleta.

Hace unos meses, por culpa de la foto de perfil de wathsapp de un compañero, empezó a rondarme por la cabeza la idea de hacer algún triatlón.

Por problemas de espalda, llevo nadando un día a la semana desde los 20 años. Aprendí a nadar a crol de forma autodidacta y no había mirado el crono casi desde entonces que tenía como mejor marca unos 21 minutos el kilometro.

La bici la he retomado desde hace un par de años que vendimos mi vieja Saronni de acero montada en campagnolos superrecord y la cambiamos por una flamante Trek de gama media.

El problema venía con la carrera a pie, ya que la última vez que corrí algo también hará unos 20 años y unido a los problemas de espalda no tenía claro que fuera a ser posible.

Por navidad más o menos, empecé a entrenar seriamente pensando en debutar en primavera en algún triatlón corto en la casa de campo.

Por diferentes motivos, el debut se produjo este junio en el triatlón sprint Ecotrimad en Buitrago de Lozoya. 750 metros nadando, 20km en bici y 5 km a pie.

Todos los cacharros preparados para el día D y eso que no sale la bici en la foto. Esto tiene más logística que el windsurf!!!


El entorno es ideal. En el embalse de Puentes viejas se disputa la prueba de natación saliendo todos a la vez, no como en otros que se sale por tandas cada x minutos.

Había leído cosas de la natación como que te daban golpes, que te agarraban y cosas así. En mi caso, me coloque en un lateral con espacio libre por un lado, espacio que desapareció inmediatamente en cuanto dieron la salida. Éramos aproximadamente 150 participantes. En pocos segundos me vi completamente rodeado de tíos en neopreno braceando como locos en un pelotón y con las pulsaciones a mil. La sensación es increíble, todavía me pongo nervioso solo de recordarlo. Lo cierto es que de los golpes que me habían hablado nada de nada. Solamente ligeros toques con las manos en los pies, como alguno que otro que di yo, chupando la aspiración del que me precedía.

En esos momentos no era necesario mirar hacia delante para ver la boya, pues tampoco te podías desviar rodeado de tanta gente.

Al llegar a la boya también nos avisaron que podía haber aglomeraciones, pero como estaba a unos 400 metros, el grupo se había estirado lo suficiente para no tener problema. Los 400 metros de vuelta al pantalán fueron más tranquilos cada uno nadando a su ritmo y ya con cero aglomeraciones.

A la salida del agua unas escaleras y una rampa empinadísima hacen que la mayoría la subamos andando hasta los boxes.



Mirada al GPS y el tiempo son 4 minutazos más lento que mi ritmo en piscina en 750 m y eso que voy asfixiado. Una de dos o he ido muy despacio, o el que ha puesto las boyas no era topógrafo, o sí, jeje.

Carrera por los boxes y a quitarse el traje como se pueda. La inexperiencia hace que me pase de largo mi bici y me toque volver para atrás y encima tarde una eternidad en quitarme el neopreno que se atasca con el chip y ni sentado en el suelo salía.

Otra carrerita por los boxes con la bici (en total unos 600 metros de transición) y a pedalear. Nada más pasar los jueces en la línea de montaje una rampita corta al 10% nos esperaba para que entráramos en calor. Yo había dejado puesto el plato pequeño, pero me comentaron que hubo incluso caídas pues muchos dejan las zapatillas puestas en los pedales y pedalean con los pies descalzos sobre las mismas hasta que en algún descanso se las calzan y en este caso a algunos la rampa y un mal desarrollo les jugó una mala pasada.

El tramo en bici eran dos vueltas a un circuito de unos 9 km con una subida de unos 3 km, no muy dura, pero suficiente para que no se formaran grupos grandes ya que no había tramos llanos, o estabas subiendo o bajando. Me salieron 19.3 km con casi 300 metros de desnivel. https://www.strava.com/activities/325388306


En este sector  junto con un compañero de viaje recuperamos algunas posiciones:


Al terminar el tramo,  la cuesta al 10% que había en la salida ahora nos pillaba en bajada en la transición. Los jueces en la línea de desmontaje avisando para que frenáramos, pero la pendiente hace que la bajada de la bici sea más rápida de la cuenta, tanto que me meto por una calle que no es la mía y me toca retroceder unos metros. Era difícil equivocarse pues solo había dos calles, pero Murphy es así.

Transición rápida y a correr con las piernas como botijos. La carrera a pie eran 5km, la primera mitad en subida y la segunda en bajada con alguna sorpresita como unas escaleras para subir a un paso peatonal, unas rampas en zigzag, una bajada con piedras de las que bajas como puedes, mas frenando que corriendo y que un camino de cabras a su lado sería como una autovía.

Llevando poco más de un km, me cruzo con los primeros que van como tiros, lo cual me anima pues a pesar de todo no me sacan tanto.

Durante la carrera a píe, entre el cansancio y que los primeros dos km de subida me ponen las pulsaciones a mil, me olvido de mirar el GPS y me dedico a terminar a buen ritmo pero no a tope, que ya segundo arriba o abajo el trabajo está hecho. Pierdo algunas posiciones, pero entraba en los planes al ser mi sector flojo y tampoco demasiadas.

El tramo final entre las murallas del pueblo y la entrada a meta es muy bonito en la plaza del castillo con la zona de recuperación y avituallamiento en el mismo castillo.


La experiencia ha superado con creces mis expectativas. Fui con dos compañeros de trabajo, que aunque cada uno íbamos a nuestro  ritmo, hizo la previa y la post-carrera muuucho más amena.

El hecho de disputar una prueba sin ningún estrés, dando igual quedar un poco antes que después, en una zona natural tan envidiable, nos hizo a los tres nada más terminar, empezar a pensar en cual será la siguiente.

Preparar el triatlón me ha parecido algo similar a cuando empiezas a organizar un viaje, buscando información en internet,  planeando excursiones, etc. que es una parte más del disfrute, casi tanto como el mismo viaje.

Aquí,  los entrenamientos tan diferentes de los tres deportes, la preparación del material, preparar las transiciones, es una buena forma de no preocuparse de si ganan unos u otros las elecciones, de si la crisis remonta o no, al tiempo que mantenemos a raya el michelin.

Aquí dejo mi camiseta de finisher, que espero que sea la primera de muchas.


Tarifa septiembre 2014

Hacía 5 años que no íbamos a Tarifa. En este caso tuvimos la suerte de poder disfrutar una semanita y una vez más no defrauda. En solo tres días ya tuvimos condiciones muy variadas. El primero levante moderado para 5.5. El segundo levante fuerte para 4.7 y en mi caso 96 litros, actualmente mi combinación favorita, con la comodidad de manejar un material pequeño y ligero tanto dentro del agua como fuera de ella. El tercer día poniente moderado reforzado por el efecto térmico para vela grande. Como en otras ocasiones salí navegando del club mistral junto al hotel Hurricane y en varios bordos de ceñida conseguí llegar a la duna de punta paloma donde el poniente se refuerza y está la mayor concentración windsurfera en estos días.

Durante los bordos de ceñida me acompañan algunos peces voladores, que ya había visto alguna vez en la zona, pero que en este caso alguno me sigue durante unos 50 metros planeando a ras de agua e incluso en alguna ocasión salen cinco o seis a la vez. Momentáneamente producen sobresalto cuando salen del agua, pero son animales inofensivos que nos recuerdan que hay vida por debajo.
El resto de días fueron muy similares y el poniente se mantuvo para alegría de los kitesurfers. Este viento en verano suele ser flojo por la mañana y aumenta su intensidad a medio día por el efecto térmico. Es de los vientos más constantes que conozco y suele estar reforzado en la zona de punta paloma junto a la duna, de hecho los días más flojos solo se puede hacer windsurf allí con velas de unos 7 metros más o menos. Además este viento suele durar bastante hasta el anochecer por lo que permite unas cuantas horas de disfrute. Los kitesurfers con condiciones de poniente flojo juegan con ventaja. A diferencia del windsurf que usar una vela de 12 metros obliga a tener un tablón especifico, una botavara enorme y un mástil, además de la propia vela, en el kite una simple mochila con una cometa de 12 metros les permite usar la misma tabla y misma barra que usan con la cometa de 8 metros o menos y aprovechar muchas más horas que los windsurferos que tenemos como vela grande 7 metros. El material de formula windsurfing con velas de 11 o 12 metros permite disfrutar de esos días, pero es muy voluminoso y no me imagino lo que sufrirá la espalda al tirar de driza con una vela de ese tamaño a pesar de que hay inventos para facilitarlo.

Por ese motivo imágenes como esta se repiten todos los días de poniente en verano:

Pero por desgracia no es fácil encontrar un viento tan constante y tan duradero como el poniente tarifeño, y los vientos racheados tanto en Madrid como el lebeche en Denia hacen que a pesar de que el kite ha superado al windsurf de lejos en número de practicantes todavía el wind tiene muuucho recorrido. El kite tiene ventajas indudables como la facilidad de su aprendizaje y lo pequeño de su material. Pero sus limitaciones con vientos racheados, la casi obligatoria necesidad de ayuda para levantar y aterrizar la cometa, el problema de llevar una tabla sin volumen que se hunde en cuanto baja su velocidad, su relativo riesgo comparado con el wind y porque no decirlo la pereza de empezar de cero en un deporte cuando disfrutas plenamente con otro tan parecido.

Por ese motivo no negaré que si viviera en otro sitio o viajara más a Tarifa, probablemente ya habría retomado el interés por el kite.
De momento seguiremos dándole a la vela mientras se pueda: 















 

Denia julio 2014


Un año más, hemos pasado dos semanas de vacaciones en el Vergel, junto a Denia.

El paso de los años y algunas experiencias como la que voy a contar, nos hacen pensar en tomar ciertas precauciones y ver algo de peligro, donde antes solo veíamos diversión.

En este caso una experimentada windsurfista de la zona y con un nivel alto de navegación estaba disfrutando de un buen lebeche fuerza 5. Estando en el punto más alejado de la costa, se le separa la tabla de la vela. El motivo lo desconozco, pero el caso es que tras la caída la tabla toma su propio rumbo empujado por el fuerte viento y ella es incapaz de alcanzarla.

Tras perder la tabla, el aparejo en estas circunstancias tampoco es de mucha ayuda para intentar llegar a nado a la orilla, estando a 1 kilometro de la misma aproximadamente. Tras perder todo el material y estando nadando hacia la costa con el incordio del viento lateral y ligeramente de tierra la suerte hace que un windsurfista pase junto a ella y le pregunte que hace nadando tan lejos.

Tras las explicaciones y agarrada a la tabla de su rescatador consiguen llegar a la orilla.

Visto fríamente no parece una situación de excesivo riesgo, teniendo en cuenta que es verano, el agua a unos 25 grados, media tarde con unas cuantas horas de luz por delante y en un spot bastante concurrido. Pero también es cierto que un buen chaleco y un teléfono en una bolsa estanca añadirían un extra de seguridad y tranquilidad a nuestros baños, para nosotros y para los que nos están esperando en la orilla.

Eso además de no hacer bordos eternos en solitario mar adentro. Tampoco es mala cosa navegar algo a barlovento del punto de partida si es posible, ya que perder barlovento se hace muy rápidamente y si estamos a barlovento y rompemos algo tendremos que pasar necesariamente por el bordo natural de nuestro spot, por el que además se supone que habrá más transito de windsurfistas que nos puedan ver.
En las tres primeras fotos se ve a varios navegantes habituales de la zona y con mucho nivel y experiencia que siempre van con chaleco.














Un par de fotos mías gracias a Emilio:

Una de las nuevas generaciones:
Y varias "artisticas":





Norte en el Atazar

Previsión de 9 nudos de norte en el Atazar suele ser sinónimo de un buen día pantanero.

Es el viento que mejor entra y suele soplar con más fuerza de la prevista, especialmente en la zona noroeste donde siempre parece reforzarse.

En este caso con vela grande buenas planeadas disfrutando de la buena temperatura de mediados de junio.